DOMINGO XIII
DURANTE EL AÑO

"Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalen y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía hacia Jerusalen. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: 'Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?'. Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo. Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: '¡Te seguiré adonde quiera que vayas!'. Jesús le respondió: 'los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reposar su cabeza'. Y dijo a otro: 'Sígueme'. El respondió: 'Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre'. Pero Jesús le respondió: 'deja que los muertos entierren a sus muertos, tú ve a anunciar el Reino de Dios'. Otro le dijo: 'te seguiré Señor, pero primero permíteme despedirme de los míos'. Jesús le respondió: 'el que ha puesto la mano en el arado y mira para atrás no sirve para el Reino de Dios.'
Jesús se encamina sin vacilar hacia el cumplimiento último de su misión aqui en este mundo: su muerte y posterior resurrección, se encamina hacia la última y absoluta ofrenda al Padre: su vida en la cruz. El Hijo ofrece al Padre el sacrificio cruento de la muerte en cruz. Sus disípulos, quienes lo acompañaban, caminan con él haciendo lo que él hacia: predicaba la intervención divina absoluta sobre la Tierra: la Redención de la humanidad. Seguramente los discípulos no eran del todo concientes de esto, simplemente invitaban a la conversión y hacian milagros como lo hacia Jesús.
Es bastante claro al lector de este pasaje del evangelio, la urgencia, la prisa, el apuro que tiene Jesús por llegar a Jerusalen donde lo crucificarán. A los que se negaban a recibirlo, los discípulos querían castigarlos, Jesús los reprende, no hay tiempo para esas cosas, es más urgente llegar a destino. Uno parece que tiene voluntad de seguirlo, pero Él le advierte que no es nada fácil, no sabemos cuál habrá sido la decisión del que le prometió seguirlo... A otro le dice: 'sígueme' pero éste le pide enterrar a su padre recien fallecido, no hay tiempo siquiera para eso, Jesús responde muy duramente: 'deja que los muertos entierren a sus muertos'. Jesús lo invitaba a ponerse en otro orden de la vida, lo invitaba a la Vida en donde enterrar muertos es cosa de muertos y para el Reino eso es totalmente secundario.
Finalmente uno le promete seguirlo donde quiera que vaya, pero quiere primero despedirse de los suyos, no, si uno se va a dedicar a predicar la venida del Reino de Dios, no se pueden dar pasos hacia atrás, no se puede mirar hacia atrás. 'No sirve', nuevamente palabras durísimas, pero que encierran la dulzura de la verdad: hay algo mucho más grande que enterrar a tu propio padre, que decirle adios a los tuyos... si te dedicas al Reino todo eso ya está cumplido.
Difícil entender hoy día este mensaje de Jesús, sus palabras, difícil en una sociedad donde todo es relativo a mi propio placer, provecho, conveniencia, todo en términos de dinero, poder, ostentación, éxito... Todo esto no tiene nada que ver con Cristo y el Reino de Dios. Si Jesús nos dice: 'sígueme', y nosotros decidimos hacerlo, no hay otro modo que renunciar a nosotros mismos y todo lo que tenemos y caminar sus pasos, no se puede mirar atrás, no se puede volver atrás. El Reino o el ser excluidos del Reino, no hay terceras opciones, la tibieza no tiene nada que ver con Cristo.
Supongo que cada uno sabe en su corazón qué no nos deja ser verdaderos seguidores de Jesús, CRISTIFORMES como es la Voluntad del Padre respecto de cada ser humano, siempre hay algo o alguien que nos retiene en este mundo y no nos deja penetrar en el Reino. Para ser contado entre los que son parte del Reino de Dios, para vivir en el Reino de los cielos, creo que no hace falta morirse cruentamente en la cruz como lo hizo Jesús, o simplemente morirse físicamente. En verdad, el Reino es una realidad espiritual y se accede a él por la fe, la esperanza y el amor, en primer lugar, más que nada, por la fe incondicional en el Hijo de Dios y los que no tuvieron ni tenrán la suerte de saber de Cristo, por la rectitud moral conforme a lo que le dicta su conciencia según la Ley natural. Con certeza podríamos afirmar que quienes no renuncian y abandonan todo por Cristo, están muertos, porque sólo se vive si se vive para Dios.
Que en este Domingo, día especialmente dedicado al Señor, podamos pedirle luz para ver su camino y fortaleza para decirle SI al Señor cuando nos diga: '¡Sígueme!'. Amén.
SALUDOS

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