DOMINGO V
DE CUARESMA

"Jesús se fue al monte de los olivos. Al amanecer estaba ya nuevamente en el Templo; toda la gente acudía a Él, y Él se sentaba para enseñarles.
Los maestros de la Ley y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio. La colocaron en medio y le dijeron: ' Maestro, esta mujer es una adúltera y ha sido sorprendida en el acto. En un caso como éste, la Ley de Moisés ordena matar a pedradas a la mujer. Tú, ¿qué dices?'. Le hacían estas preguntas para ponerlo en dificultades y tener de qué acusarlo.
Pero Jesús se incñinó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como ellos insistían en preguntarle, se enderezó y les dijo: 'Aquel de ustedes que no tenga pecado, que tire la primera piedra. Se inclinó y siguió escribiendo en el suelo.
Al oir estas palabras, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta que se quedó Jesús solo con la mujer, que seguía de pie ante Él. entonces se enderezó y le dijo: 'Mujer, ¿dónde están? ¿ninguno te ha condenado? Ella contestó: ' ninguno, Señor' Y Jesús le dijo: 'tampoco yo te condeno, vete y en adelante no vuelvas a pecar.'
Este episodio neotestamentario en el que Jesús es puesto a prueba por medio del pecado de esta mujer, nos enseña mucho sobre el amor de Dios y en ello sobre el perdón misericordioso.
Más allá de la trampa que los fariseos pretendían tenderle a Jesús en esta situación, podemos vislumbrar muchas cosas más.
El adulterio era uno de los pecados más severamente castigados por la Ley de Moisés, de los dos: varón y mujer, la mujer debía ser muerta a pedradas. El matrimonio era figura en la Antigua Alianza del lazo entre Dios y su Pueblo, vínculo sagrado en ambos casos. Traicionar dicho vínculo era considerado como uno de los peores pecados ya que era como traicionar a Dios en última instancia.
Jesús, ciertamente se ve 'en aprietos', por un lado no podía negar la Ley Mosaica, no quería condenar a la mujer, y debía demostrar su supremacia y autoridad ante los que lo ponían a prueba. Para esto, debía tener tal 'soltura', una soltura que lo hiciera capaz de superar cualquier diferencia de sexos, cualquier tipo de discriminación, sus mismas pasiones...
Y exitosamente lo logra: perdona a la mujer, vence a sus enemigos e instaura un nuevo orden de relaciones sociales entre varón y mujer. La única condición es 'no pecar más', la libertad nos viene, en la figura de la mujer adúltera perdonada, bajo el condicional de no continuar incidiendo en el mal.
Mucho se dice y poco se sabe de la relación que pudo haber tenido Jesús con esta mujer. En los textos sagrados, no queda otro registro más que el hecho mismo del perdón generoso de Cristo y de la humildad de la mujer al sentir dolor de su pecado y recibir una nueva Vida: pasó de la adúltera condenada a muerte, a ser la mujer que con el perdón-redención de Cristo vuelve, se reintegra a la comunidad de los 'aliados de Dios'.
¡Cuántas películas y telenovelas en torno al amorío de Jesús con Magdalena según parece ser el nombre de esta mujer! ¿le dejó sólo a ella como prenda de su amor una Revelación superior a la que le dejó a los Apóstoles? ¿es ella portadora de un mensaje secreto?
Me parece que la verdad de las cosas pasa por el hecho de que como mujer, Magdalena tuvo una entera experiencia distinta a la que vivieron los apóstoles, sólo por el hecho de ser mujer. El Evangelio, la Buena Nueva que ella y otras más, la Virgen María primero, son voceras de, 'suena' diferente, parece que fuera algo incluso hasta opuesto... pero no, por el hecho mismo de ser mujer, la femineidad hace que el Evangelio cobre la fuerza de la fecundidad propia del genio femenino, de su naturaleza.
Si bien Pedro y los doce constituyen la Jerarquía de la Iglesia de Cristo, la mujer representada en esta figura de este pasaje evangélico y en otras, ocupa un lugar especial en la comunidad de los creyentes.
El varón es la cabeza... la mujer, el corazón... razón y afectividad, los dos núcleos centrales de toda persona desdoblada y unificada entre varón y mujer...
Que como Magdalena, podamos entonces bien disponernos a celebrar con humildad el misterio de la redención de Cristo en estos días que anteceden a su Pascua redentora. amén

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada