domingo, 1 de noviembre de 2009

"¡BIENAVENTURADOS...!

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS
DOMINGO

"Seguían a Jesús grandes multitudes, que llegaban de galilea, de la decápolis, de Jerusalen, de Judea y de la Transjordania. Al ver la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
'Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el reino de los cielos.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos.
Felices ustedes cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en todo forma a causa de mí.
Alégrense y regocígense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el Cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron." Mt. 4, 25 . 5-12

Muy acertadamente, nuestra madre Iglesia escoge esta lectura evangélica para esta fecha determinada por calendario litúrgico: la Solemnidad de todos los santos y santas.
Según mi opinión, esto de la santidad, de ser santo, resulta ser como algo misterioso, un poco oscuro, reservado sólo para algunos elegidos particularmente por Dios. Reflejamos lo que imaginamos de los santos en los retratos que dibujamos o, en el mejor de los casos, de los santos más contemporáneos tenemos fotos, incluso grabaciones auditivas o en video, según la´técnica de nuestro tiempo nos permite documentar los sucesos de la vida de las personas.
Ser santo es una meta a la cual cada ser humano está llamado a alcanzar en su situación de vida, desde su condición existencial, cualquiera sea esta, pero que muy pocos son los que se animan a entregarlo todo por responder al Llamadao, a la Vocación más importante de la vida de cada persona. Esta Vocación consiste en asemejarnos cada vez más a nuestro Padre Creador a imitación de su Hijo Jesucristo en el Espíritu santo, ser santo se trata de divinizarse con Dios desde nuestra condición de creaturas, de hijos suyos.
para esto, Jesús lo expone exquisitamente en el bendito Sermón de la montaña, cuando expone las 'grandes paradojas de la fe cristiana'. Promete una felicidad completa, capaz de satisfacer las más hondas aspiraciones humanas, pero no por un camino fácil, no por el camino que la mayoría del mundo transita sin saber a dónde ir... Sino por el camino de la virtud, por el camino de la entera abnegación a la Voluntad Divina del Padre, tal cual Cristo lo hiciera mientras transitó en su humanidad por este mundo. Dejando de lado gustos, preferencias personales, sueños, proyectos... por qué no pensar que Jesús los tuviera, si realmente era un hombre entero, un hombre cabal. Pero ante cualqquier proyecto inspirado en buenos y santos propósitos, Jesús sólo eligió siempre lo más perfecto: no su voluntad humano-divina, sino la Voluntad Suprema del Padre Eterno. Allí descubrió que su vida hubiera podido tener muchos matices que no hubieran nunca ofendido a Dios, pero a Jesús no le bastaba eso, Él quería la perfección, no humana, la cual ya la poseía naturalmente, sino la Perfección Divina. Ésta Perfección consistía en renunciar libremente a sus buenos planes y darse por entero a los Planes Redentores de Dios, su Padre.
Jesús no nos planea las cosas a medias, Jesús expone todo con toda crudeza, con todo realismo. Y nos avisa, 'si los persiguen, van a sufrir, pero, en el fondo, alégrense porque de este modo se hacen cada vez más Perfectos como el Padre lo quiere'. 'Trabajen por la justicia, por la paz, por conservar la pureza del corazón...' ante un mundo tan corrupto tan tentador, ante un mundo que nos oferta mil engaños para conquistar una falsa felicidad. Definitivamente es una tarea muy ardua la de ser santo...
Nuevamente, Jesús nos anima a que no pretendamos riquezas materiales que, si no son usadas con gran virtud, sólo nos llevan a la perdición.
El Evangelio Dominical de dos domingos atrás nos presentaba el caso del 'joven rico' quien había sido fiel a los mandamientos desde su más tierna infancia, pero que, al momento de dar el paso para alcanzar la Perfección, se retiró entristecido: poseía muchos bienes materiales y no estaba dispuesto a repartirlo a los pobres y así seguir a Cristo. 'Es más fácil que un camello entre en el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos...' no es fácil llegar a la Gloria Eterna, ya vemos cuán restringidos estamos.
Dios lo es todo... ¡pobre de nosotros si pensamos que somos dueños de un sólo cabello que nos crece en la cabeza! ha dicho el Señor en otras oportunidades: ' todos sus pelos están contados, y ninguno se cae sin el consentimiento de Dios'. Esto no significa que Dios es un loco obsesivo que nos persigue constantemente para ver dónde 'pisamos el palito' y así castigarnos. La Voluntad Divina es que todos seamos santos, cualquier mal, cualquier desgracia o tragedia que Él llegara a permitir que ocurriera, todo confluye en este Plan Redentor, Salvador de Dios a la humanidad. Lo que a nosotros nos parece absurdo, terrible, devastador, ante los ojos de Dios, también lo es, pero Él es el que tiene la última palabra sobre todo, y en sus Planes Divinos, nada escapa a su Providencia.
¡Qué difícil poder comprender un Dios así, que permite un mal con tal de que por eso se consiga un Bien mucho mayor!
Yo creo que las personas no se volverían 'locas', 'insanas', 'dementes', si tan sólo se aferraran a este principio inmutable: DIOS ES AMOR, MÁS ALLÁ DE CUALQUIER MAL. Lo que sufro hoy, es un mal, SÍ, no lo niego, pero debo esforzarme por ver más allá de las coordenadas mundamas... Dios guía mi vida.
En mis años de existencia, me he dado cuenta que como seres humanos nos aferramos mucho a la idea de que somos totalmente dueños de nuestra vida, y esto no es así. El que nos dio la vida fue Dios y el que la quita también lo es. Si ocurren homicidios, suicidios, accidentes fatales, Dios no los quiere, por supuesto, esto sería perverso de su parte y Dios de eso no tiene nada. Pero como es Dios, y, por lo tanto omnipotente, a veces permite que estas desgracias ocurran con fines 'pedagógicos', 'aleccionadores'. Como seres humanos creemos que somos deuños absolutos de todo, y eso es lo que nos hace más ridículos, porque si Dios dijera hoy vas a morir, así ocurriría. Y no habría nada que pudiéramos hacer al respecto. Nuestras oraciones pueden ayudarnos a reparar los agravios cometidos contra Dios desde nuestros pecados, quizás Dios lo consideraría... Pero el OMNIPOTENTE, EL OMNISCIENTE, EL ABSOLUTAMENTE MISERICORDIOSO, LA JUSTICIA, LA VERDAD Y EL AMOR EN SÍ: DIOS UNO Y TRINO, no tiene consejeros más sabios que Él mismo, Él sabe exactamente lo que debe hacerse.
Pienso que esta idea de que hay un Ser Absoluto, Superior, que no coacciona nuestra libertad pero que no nos otorga una libertad absoluta, nos 'vuelve locos'.
Al principio Dios lo creó todo perfectamente, estableciendo normas, leyes que observar para no perder la armonía en la relación Creador y Creatura, al mismo tiempo que nos otorgó la capacidad (libre arbitri0) de obedecerlas o no, y nosotros haciendo uso, mal uso de esta gran cualidad, elegimos hacer nuestra vida, armar nuestro mundo apartándolo a Dios de Él, lo cual es imposible.
Corremos desesperadamente por los años de nuestras vidas tratando de no sólo controlar la vida personal de cada uno, sino mientras más podamos extender ese 'pseudo poder sobre otros', más dueños nos sentimos de todo, más falsamente libres y poderosos. ¡qué gran mentira con la que nos engaña el Demonio, padre de la mentira!...
Lo que al mundo le parece absurdo, ridículo, aberrante y contradictorio: ser pobre, padecer la muerte de un ser querido, la guerra, la venganza, la calumnia, el sacrificio y la ascesis espiritual y material en vistas a algo superior a la salud corporal... el no 'engancharse con todas las ofertas consumistas de esta sociedad capitalista que nos llevan hasta el abuso y la deshumanización personal...' Si cada NO, y cada SÍ que invertimos en lo más importante que podemos ganar: nuestra Salvación Eterna, nos conduce a Dios, entonces, allí es dónde humildemente nos ponemos en manos de Dios para que Él nos haga santos, nos haga partícipes de su Eterna Felicidad, vislumbrada aquí en la tierra, gozada en plenitud en el cielo.
Imitemos al cieguito Bartimeo del Evangelio del Domingo Pasado, quien después de toda una vida ' a ciegas', puso toda su fe en el Hijo de David para que le devolviera la vista.
Nosotros, que gozamos de la vista que nos otorgan nuestros ojos del cuerpo, podamos también contemplar las cosas divinas y gustarlas con los ojos del alma y del corazón puro de ser hijos en El Hijo.
Que en medio de las peores dificultades, siempre nos sintamos BIENAVENTURADOS, bajo la potección maternal de la Santísima Virgen María.
Y que todos los santos y santas que ya gozan de la Bienventuranza Eterna, rueguen incesantemente porque algún día, cuando el Señor lo disponga, nos unamos a ellos en el Cielo.
¡QUE ASÍ SEA!

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